Odiar a las mujeres

$29.999,00
Odiar a las mujeres $29.999,00

Andrea Dworkin, Irene Jové Blaya
Odiar a las mujeres
Debate

Páginas: 248
Altura: 23.0 cm.
Ancho: 15.0 cm.
Lomo: 2.5 cm.
Peso: 0.6 kgs.
ISBN: 9789877951172
Encuadernación: Rústica Con Solapas
Año de edición: 2026-03-01
Colección:

Acaso una de las feministas más incendiarias y polémicas de la segunda ola, la estadounidense Andrea Dworkin analiza en su fulgurante y profético debut cómo el odio hacia las mujeres está firmemente arraigado en nuestra cultura desde hace siglos, ya sea en relatos y roles construidos por la literatura (de los cuentos de hadas a la novela erótica), en prácticas sociales centenarias (como el vendado de los pies en China), en sucesos históricos (como la caza de brujas) o en asuntos que siguen siendo de gran relevancia hoy en día: la pornografía, la androginia o la intersexualidad. A través de todos estos ejemplos, señalando sin pudor a todas las partes implicadas y con un pensamiento que no dejará indiferente a nadie, Dworkin denuncia la existencia de una violencia normalizada contra la mujer, fruto de un patriarcado sistémico al que aún hoy, en pleno siglo XXI, debe enfrentarse el feminismo.

Andrea Dworkin, Irene Jové Blaya
Odiar a las mujeres
Debate

Páginas: 248
Altura: 23.0 cm.
Ancho: 15.0 cm.
Lomo: 2.5 cm.
Peso: 0.6 kgs.
ISBN: 9789877951172
Encuadernación: Rústica Con Solapas
Año de edición: 2026-03-01
Colección:

Acaso una de las feministas más incendiarias y polémicas de la segunda ola, la estadounidense Andrea Dworkin analiza en su fulgurante y profético debut cómo el odio hacia las mujeres está firmemente arraigado en nuestra cultura desde hace siglos, ya sea en relatos y roles construidos por la literatura (de los cuentos de hadas a la novela erótica), en prácticas sociales centenarias (como el vendado de los pies en China), en sucesos históricos (como la caza de brujas) o en asuntos que siguen siendo de gran relevancia hoy en día: la pornografía, la androginia o la intersexualidad. A través de todos estos ejemplos, señalando sin pudor a todas las partes implicadas y con un pensamiento que no dejará indiferente a nadie, Dworkin denuncia la existencia de una violencia normalizada contra la mujer, fruto de un patriarcado sistémico al que aún hoy, en pleno siglo XXI, debe enfrentarse el feminismo.