El escarabajo de oro y El gato negro

$1.700,00
El escarabajo de oro y El gato negro $1.700,00

Edgar Allan Poe, Marcelo Birmajer, Omar Francia
El escarabajo de oro y El gato negro
Colihue

Páginas: 96
Formato: 17 x 24 cm
Precio: $ 1700.00
Peso: 0.25 kgs.
ISBN: 9789876845519
Encuadernación: Rústica
Año de edición: 2015-06-01
Colección: Libros ilustrados

Un escarabajo dorado, semejante a una calavera, y un viejo pergamino, que esconde un criptograma, despiertan en un hombre la fiebre por hallar un tesoro. Después de un gran esfuerzo de deducción, emprende la búsqueda, acompañado por un amigo y un fiel criado, que lo siguen a ciegas, dudando de su estado de salud. Todo ocurre en una isla en la que antiguamente señorearon los piratas. ¿Tendrán éxito en descifrar el complejo laberinto de huellas dispersas? ¿O será solo otra leyenda de marineros? En el segundo cuento que se presenta en esta edición, un crimen horrendo es llevado a cabo por un ser atormentado por el alcohol y los delirios espeluznantes. Pero el papel clave para develarlo no le corresponde a la policía, sino a... un gato.

Edgar Allan Poe, Marcelo Birmajer, Omar Francia
El escarabajo de oro y El gato negro
Colihue

Páginas: 96
Formato: 17 x 24 cm
Precio: $ 1700.00
Peso: 0.25 kgs.
ISBN: 9789876845519
Encuadernación: Rústica
Año de edición: 2015-06-01
Colección: Libros ilustrados

Un escarabajo dorado, semejante a una calavera, y un viejo pergamino, que esconde un criptograma, despiertan en un hombre la fiebre por hallar un tesoro. Después de un gran esfuerzo de deducción, emprende la búsqueda, acompañado por un amigo y un fiel criado, que lo siguen a ciegas, dudando de su estado de salud. Todo ocurre en una isla en la que antiguamente señorearon los piratas. ¿Tendrán éxito en descifrar el complejo laberinto de huellas dispersas? ¿O será solo otra leyenda de marineros? En el segundo cuento que se presenta en esta edición, un crimen horrendo es llevado a cabo por un ser atormentado por el alcohol y los delirios espeluznantes. Pero el papel clave para develarlo no le corresponde a la policía, sino a... un gato.