Cash - Lucky River Ranch 1

$36.999,00
Cash - Lucky River Ranch 1 $36.999,00

Jessica Peterson
Cash - Lucky River Ranch 1
Montena

Páginas: 432
Altura: 23.0 cm.
Ancho: 15.0 cm.
Lomo: 3.0 cm.
Peso: 0.801 kgs.
ISBN: 9786316620897
Encuadernación: Rústica Con Solapas
Año de edición: 2026-04-01
Colección: Lo más visto

Mi padre y yo llevábamos años distanciados. Pero, como soy su único pariente vivo, no ha sido ninguna sorpresa que al morir me dejara en herencia su rancho. ¿Qué es lo que sí me ha sorprendido? La condición de su testamento en la que me obliga a vivir en él y administrarlo activamente durante un año entero si quiero acceder al dinero de mi herencia. No he vuelto a poner un pie en Hartsville, Texas, desde que tenía seis años, y nunca imaginé que tendría que volver a territorio cowboy. Pero necesito el dinero. Solo hay un gigantesco obstáculo: un vaquero gruñón llamado Cash Rivers, que resulta ser quien lleva el rancho. Me da igual lo bien que le queden los Wranglers; es un maleducado y quiere que me vaya. Somos enemigos desde el principio, pero resulta que a Cash se le da de maravilla esto del rancho. Tiene unas manos fuertes, la cabeza bien amueblada y digamos que es verdad eso de que en Texas todo es más grande. Al trabajar juntos, poco a poco nos acercamos y acabamos conversando bajo las estrellas. Y, si a eso le sumamos algún que otro baile en el bar local, todo parece tan perfecto que creo que empiezo a enamorarme de la vida aquí. Y quizá también de élPero mi estancia en Hartsville es temporal. Y ya sabemos qué dicen de los vaqueros: pueden romperle el espíritu a un caballo o pueden romperte el corazón. Ojalá Cash no le hubiera echado el lazo ya al mío

Jessica Peterson
Cash - Lucky River Ranch 1
Montena

Páginas: 432
Altura: 23.0 cm.
Ancho: 15.0 cm.
Lomo: 3.0 cm.
Peso: 0.801 kgs.
ISBN: 9786316620897
Encuadernación: Rústica Con Solapas
Año de edición: 2026-04-01
Colección: Lo más visto

Mi padre y yo llevábamos años distanciados. Pero, como soy su único pariente vivo, no ha sido ninguna sorpresa que al morir me dejara en herencia su rancho. ¿Qué es lo que sí me ha sorprendido? La condición de su testamento en la que me obliga a vivir en él y administrarlo activamente durante un año entero si quiero acceder al dinero de mi herencia. No he vuelto a poner un pie en Hartsville, Texas, desde que tenía seis años, y nunca imaginé que tendría que volver a territorio cowboy. Pero necesito el dinero. Solo hay un gigantesco obstáculo: un vaquero gruñón llamado Cash Rivers, que resulta ser quien lleva el rancho. Me da igual lo bien que le queden los Wranglers; es un maleducado y quiere que me vaya. Somos enemigos desde el principio, pero resulta que a Cash se le da de maravilla esto del rancho. Tiene unas manos fuertes, la cabeza bien amueblada y digamos que es verdad eso de que en Texas todo es más grande. Al trabajar juntos, poco a poco nos acercamos y acabamos conversando bajo las estrellas. Y, si a eso le sumamos algún que otro baile en el bar local, todo parece tan perfecto que creo que empiezo a enamorarme de la vida aquí. Y quizá también de élPero mi estancia en Hartsville es temporal. Y ya sabemos qué dicen de los vaqueros: pueden romperle el espíritu a un caballo o pueden romperte el corazón. Ojalá Cash no le hubiera echado el lazo ya al mío